Es la grandeza y la miseria del fútbol. Sólo una semana después de un final descorazonador en Girona, la providencia, la diosa Fortuna, o el mismo bendito balón redondo, le devolvió al Córdoba lo que le había quitado en Montilivi. En un final de partido agónico, al que se
había llegado con 1-1 tras los goles de Mario Rosas y Pierini, uno en cada tiempo, los blanquiverdes encontraron un penalti de Dealbert a Natalio que Yordi transformó para llevar la locura a la grada. Aunque antes de acabar el duelo, Navas, que había fallado en el tanto castellonense, se erigió en salvador con un paradón que dejó los puntos en casa.
Al contrario de lo que suele hacer habitual, Juan Luna Eslava sorprendió mucho con su once inicial. Entre lo esperado, Gaspar Gálvez recuperó su sitio como pareja de Alessandro Pierini en el eje de la defensa, pero no así José Vega el de interior izquierdo, donde continuó Arteaga, ni Francisco Javier Katxorro el de mediocentro, puesto que Carpintero se mantuvo como parteneire de Antonio Álvarez "Ito". Pero es que, además, el técnico se cargó a Yordi, para mover de sitio a Natalio y dar la titularidad por primera vez a Gustavo Oberman. En el Castellón se confirmó que Mario Rosas adelantaba su posición a la zona de enganche, justo por detrás del argentino Leo Ulloa. Omar y Gari Uranga tomaron su posición en las bandas, y López Garai y Mantecón integraron el doble pivote.
No había pasado ni un minuto de juego, cuando Cristian Álvarez, de libre directo, ya había probado a Carlos Sánchez, que respondió bien mandando el balón a saque de esquina. El Córdoba salió enchufado y convencido de sus posibilidades, mientras los castellonenses contemporizaban y las veían venir.
Sin embargo, con el paso de los minutos, el cuadro orellut empezó a sentirse más cómodo en el campo, a tocar con criterio y a ahogar la circulación de balón cordobesista en la medular. El Córdoba encontró como solución las pelotas largas y profundas por la izquierda, aunque sin llegadas claras. Arteaga probó desde lejos al paso por el minuto doce, aunque el balón ni inquietó al meta visitante.
Llegadas en faltas de Cristian
Poco después, Carlos Sánchez volvió a intervenir en otra falta muy tocada por Cristian, que Pierini estuvo cerca de peinar a la red. El globo de Natalio posterior no encontró rematador. La respuesta castellonense, aú
n en la categoría de amagos, llegó en una falta directa botada por Gari Uranga que acabó en las vallas publicitarias de detrás de la meta de Raúl Navas.
Una cabalgada personal de Rubén, con dos recortes pero falta clara cuando buscaba el tercero, fue el preludio de otra falta lateral botada por Cristian, y a la que otra vez respondió con los puños y mucha seguridad el cancerbero castellonense. Pierini se la jugó en la salida de un balón que heló la sangre del cordobesismo, más o menos como Mora con la de sus seguidores albinegros, en una acción en la que por poco se hace un lío con su portero.
Cuando el partido pasaba por la media hora de juego, el Córdoba tejió una gran acción colectiva entre Ito, Oberman y Asen, que luego no llegó al remate por el segundo palo. Aunque nada que ver con lo que ocurrió en el minuto 33, cuando el mismo delantero madrileño falló uno de los goles más claros de su vida. Desde dentro del área chica, tras dejada de Gaspar y con Carlos Sánchez en el suelo, el ariete la lanzó a las nubes. Medio Arcángel con las manos en la cabeza. Ay, Dios.
Mario Rosas golpea primero
El Córdoba vivía sus mejores momentos del partido, con cada vez mejores combinaciones ofensivas, cuando se llevó todo un jarro de agua fría. El preludio
vino en una colada por la izquierda de Uranga, que cazó Ulloa en el centro del área y que Navas despejó en una parada de reflejos. Pero la jugada continuó. Los blanquiverdes la perdieron en la salida (Pierini), estuvieron a punto de hacer penalti (Rubén), no supieron despejarla a córner (todos) y, para colmo, el cancerbero gaditano empañó su buena parada anterior con una cantada que dejó el balón en los pies a Mario Rosas. A diferencia de Asen, el mediapunta no falló y puso el 0-1.
Quedaban cinco minutos para el descanso, pero apenas pasó nada más digno de destacar. El Córdoba, esta vez en las botas de Natalio, erró otra ocasión clarísima, pero el linier de Hevia Obras había señalado fuera de jueg ¡o muy dudoso. Por cierto que el colegiado, sin influir en el marcador, desconcertaba con algunas de sus decisiones. Se tragaba faltas aparentes, aunque para ambos lados.
Katxorro calentó con intensidad en el intermedio, pero al comienzo de la segunda no hubo cambió alguno. Ejercicios de calentamiento para el vasco, para Yordi y para José Vega. No hubo aluvión del cuadro cordobesista, cuya primera llegada la firmó Oberman, que centró para que Arteaga rematara de cabeza desviado. El sevillano, que disfrutó de una nueva oportunidad, estaba desesperadamente lento. Como el juego del equipo en estos minutos. Espesísimo.
Los blanquiverdes generaron una ocasión de peligro, precisamente en una de las pocas acciones potables de Arteaga, que no pudo aprovechar por dos veces Oberman. El público se impacientaba y comenzaban a escucharse silbidos. Luna no esperó más y sentó a Arteaga y Asen, despedidos con división de opiniones, para dar entrada a José Vega y a Yordi. A Natalio le anularon un gol por juego peligroso del gaditano. Cierto es que Hevia Obras había pitado antes. La grada por cierto, empezaba a estar harta del madrileño, así que aplaudio a rabiar un pelotazo que se llevó de Mantecón.
Iguala Pierini
El técnico cordobesista no aguantó más e hizo su tercera permuta, retirando a Ito, amonestado, para que entrara Katxorro. Y a los dos minutos, aunque sin relación causa-efecto, porque la jugada llegó en una falta, el Córdoba empató. La botó Cristian,
la peinó maravillosa Yordi, el balón se fue al palo y Pierini, junto a Natalio, recogiendo el rechace, la metió dentro.
El Arcángel se volvió loco, rugiendo y animando a su equipo, mientras los jugadores volvían a creer en sus posibilidades. Oberman, gran protagonista desde ese momento lo intentó con un tiro lejano, luego puso otra que no encontró rematador, una más que Natalio no pudo cazar a tiempo de batir a Carlos Sánchez, y otra más que tampoco acertó nadie a meter dentro. El partido se abría por momentos, con espacios a mansalva. Cualquiera podía ganar.
Y la prueba fue que, en un pase genial de un talento puro como Mario Rosas, Omar se encontró ante Raúl Navas. Se la preparó y la puso en el larguero, en un disparo espectacular que hizo enmudecer a El Arcángel. Sin embargo, el último cambio de Paco Herrera pareció claramente "amarrategui", al sacar del campo a Ulloa para dar entrada al otrora oscuro objeto de deseo blanquiverde Dani Pendín.
La locura de Yordi y Navas como salvador
A cinco del fi
nal, José Vega trató de empalar sin controlar el enésimo centro de Oberman desde la derecha, pero el disparó salió muy defectuoso. El partido, sin embargo, se le moría al Córdoba en las manos, metido en su área. Katxorro tuvo que cruzarse cuando Mario Rosas se disponía a engatillar. Hasta el empate parecía bueno, cuando, sobre la hora, llegó la locura. Cristian la puso a José Vega, que le pegó con el alma. El balón quedó rechazado y cuando Natalio iba a cabecear a la red, Dealbert le empujó. Hevia Obras, valiente, pitó el penalti y expulsó al capitán castellonense. El Arcángel contuvo la respiración hasta que Yordi la puso pegada junto al palo para hacer el 2-1.
El partido estaba acabado, muerto, finito, pero el Córdoba es el Córdoba. En los treinta segundos de más que dio Hevia al Castellón, los visitantes, a la desesperada y con la connivencia de una defensa que no supo jugar, tuvieron el empate en un zapatazo desde la frontal de Mantecón ante el que Navas tuvo que lucirse para echarla fuera y dejar los tres puntos en casa. Qué angustia.
FICHA TÉCNICA
2.- CÓRDOBA CF: Raúl Navas; Cristian Álvarez, Gaspar, Pierini, Rubén; Oberman, Ito (Katxorro, m. 63), Carpintero, Arteaga (José Vega, m. 57); Natalio; Asen (Yordi, m. 57).
1.- CD CASTELLÓN: Carlos Sánchez; Rafita (Pedro, m. 71), Mora, Dealbert, Baigorri; López Garai, Mantecón, Omar, Mario Rosas; Uranga (Nsue, m. 73) y Ulloa (Dani Pendín, m. 84).

ÁRBITRO: Hevia Obras (Comité Madrileño), que expulsó con roja directa a Dealbert (min. 93) y a Mora una vez acabado el partido. En el descanso había hecho lo propio con el delegado de campo, Antonio Flores, por una discusión generada por los recogepelotas. Además amonestó a los blanquiverdes Arteaga, Ito, Oberman y Yordi, así como a los castellonenses Omar, Rafita, Mantecón y Baigorri.
GOLES: 0-1, m. 40: Mario Rosas. 1-1, m. 65: Pierini. 2-1, m. 94: Yordi, de penalti.
INCIDENCIAS: Partido de la vigésimo séptima jornada de Segunda A, disputado en El Arcángel, con terreno de juego en buenas condiciones, ante 8.192 espectadores que dejaron en taquilla 11.100 euros. La socia más vetarana de la entidad, Rosalía Casas, con el número de abonado de 46, hizo el saque de honor. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Miguel Prieto, ex presidente de la Federación Granadina de Fútbol.